La investigación, publicada en la revista científica Nature Ecology & Evolution, analiza 206 balsas europeas y cerca de 2.500 observaciones de biodiversidad. Los resultados muestran una asociación positiva entre la diversidad de especies y la capacidad de estos ecosistemas para mantener simultáneamente diferentes funciones ecológicas, una relación que se intensifica en las regiones más secas. La investigadora del ICBiBE, María Antón-Pardo, ha participado en el estudio.
El equipo investigador examinó cuatro grandes grupos de organismos (plantas acuáticas, zooplancton, macroinvertebrados y anfibios) y relacionó su diversidad con procesos ecológicos como las emisiones de metano, la concentración de clorofila, la acumulación de biomasa acuática, la descomposición de materia orgánica y el secuestro de carbono. Las balsas con comunidades biológicas más diversas presentan una mayor capacidad para desarrollar varias funciones al mismo tiempo, una propiedad conocida como multifuncionalidad ecológica.
Maria Cuenca, investigadora del Grupo de Investigación en Ecología Acuática (GEA) de la UVic-UCC y primera autora del estudio, destaca la necesidad de conservar tanto las balsas como los organismos que albergan. La investigación subraya que proteger un ecosistema acuático implica mantener la diversidad de organismos que hace posible su funcionamiento.
El zooplancton, conjunto de pequeños organismos animales suspendidos en el agua, juega un papel crucial. Una mayor riqueza de estos organismos se asocia con menores emisiones de metano y favorece la transferencia de energía en la cadena alimentaria. El estudio también identifica una asociación negativa entre la presencia de peces y la multifuncionalidad de las balsas, posiblemente por la depredación del zooplancton y la alteración de los sedimentos.
Las conclusiones son especialmente relevantes para la Comunitat Valenciana y otras regiones mediterráneas, vulnerables al aumento de temperaturas y cambios en las precipitaciones. Las balsas, por su escasa profundidad, son sensibles a estas alteraciones. Sandra Brucet, investigadora de la UVic-UCC, advierte de que las balsas mediterráneas pueden ser sensibles a pérdidas de biodiversidad que afecten al conjunto de sus funciones.
Además de la sequía, el estudio alerta de los efectos de la eutrofización, asociada al exceso de nutrientes (nitrógeno y fósforo), a menudo relacionado con prácticas agrícolas intensivas. El exceso de nutrientes se vincula a una menor multifuncionalidad ecológica. Por ello, el equipo investigador propone una doble prioridad: conservar la biodiversidad de las balsas y reducir las aportaciones excesivas de nutrientes.
La investigación, con participación del ICBiBE, aporta evidencias científicas para orientar las estrategias de conservación de estos hábitats, a menudo poco visibles en las políticas ambientales a pesar de su importancia.




