Un 40% de las personas con diabetes desarrollan nefropatía diabética, una de las principales causas de insuficiencia renal crónica. La investigación, publicada en Scientific Reports, demuestra que la proteína RAB27A regula el contenido de ARN no codificante de las vesículas extracelulares liberadas por los podocitos, células esenciales para la filtración renal. Además, identifica el microARN miR-30d-5p como posible mediador de mecanismos relacionados con el daño renal.
El estudio, impulsado por el Grupo de Estudio de Riesgo Cardiometabólico y Renal de INCLIVA, con la participación de la doctora Olga Martínez y las doctorandas Ana Flores y Lesley Escrivá, analiza cómo la diabetes modifica las vesículas extracelulares, pequeñas partículas que actúan como vehículos de comunicación celular. Estas vesículas transportan ARN no codificantes, como los microARNs, que podrían estar implicados en la nefropatía diabética.
La diabetes afecta a millones de personas en todo el mundo, y el riñón es uno de los órganos más perjudicados. La nefropatía diabética deteriora la capacidad de filtración del riñón, y a menudo se detecta por la presencia de proteínas en la orina (albuminuria). Sin embargo, este indicador no siempre refleja el daño en las fases más tempranas. Por ello, identificar nuevos biomarcadores y mecanismos moleculares es un reto clave para la investigación.
Los investigadores utilizaron un modelo in vitro de enfermedad renal diabética con podocitos humanos cultivados en condiciones de elevada glucosa. Redujeron la expresión de la proteína RAB27A, esencial para el tráfico vesicular, y analizaron el contenido de las vesículas extracelulares liberadas. Los resultados revelaron una disminución significativa del microARN miR-30d-5p, que regula la expresión de SMAD1, una proteína implicada en la fibrosis renal.
En la investigación han participado también el doctor Sergio Martínez Hervás, del Grupo de Investigación sobre Riesgo Cardiometabólico y Diabetes de INCLIVA, la doctora María José Forner, del Grupo de Estudio de Riesgo Cardiometabólico y Renal, y el doctor Josep Redón. También han colaborado las doctoras Benedetta Bussolati y Cristina Grange, de la Universidad de Turín, y se ha desarrollado en el marco de diversas áreas del CIBER.




