La emergencia habitacional ha situado las políticas de vivienda en el centro de la agenda pública, y València no es una excepción ante un mercado libre con precios históricos. El gobierno local ha impulsado el Plan + Vivienda con el objetivo de construir unas 1.000 viviendas protegidas durante el mandato.
El parque público gestionado por el Ayuntamiento de València ha aumentado un 66% en tres años, sumando 523 viviendas. Con este incremento, el patrimonio público alcanza unas 1.308 viviendas, entre los recursos propios del Servicio de Vivienda y las promociones de la empresa pública Aumsa. A junio de 2023, el parque municipal contaba con 785 unidades.
El principal motor de estas incorporaciones ha sido el ejercicio del derecho de tanteo y retracto, que permite a la administración adquirir inmuebles del mercado libre al igualar la oferta de un comprador privado. A través de esta fórmula, se han sumado 273 viviendas, incluyendo bloques residenciales completos en Safranar y La Torre.
El área de Vivienda también ha utilizado las permutas patrimoniales, cediendo suelo municipal a promotores a cambio de edificios terminados, incorporando así 125 viviendas más. Las unidades restantes hasta las 523 responden a la finalización de promociones públicas en marcha, como las de la avenida Tarongers, Moreras, Tapineria y Sogueros.
A pesar de este impulso, la ampliación del parque público no logra seguir el ritmo de crecimiento de los demandantes. Alrededor de 1.200 solicitantes figuran en el listado de espera de Aumsa para acceder a un inmueble protegido, una cifra que alcanzó las 1.900 personas el año pasado.




