En un pleno con alta convocatoria, se ha votado si la Ofrenda de Flores se queda como está, dividida en dos sesiones, o si se traslada la decisión de ampliarla a una tercera sesión el 16 de marzo a la asamblea de presidentes. Finalmente, 56 votos a favor por 14 en contra (un 81% de los votos) han determinado que sea la asamblea, convocada para el 21 de julio, quien tenga la última palabra. Esta votación no asegura la tercera sesión, sino que evita que se descarte de antemano.
La decisión del pleno es inhibirse para pasarla a otro foro, ya que el pleno no podía aprobarla sin el refrendo del cuerpo asambleario. Durante el debate, se ha evidenciado una división entre los sectores, con los más alejados del centro defendiendo la tercera sesión y los más cercanos mostrándose en contra. El delegado del sector Marítimo, Pablo Bonanad, ha denunciado una "campaña de presión" para votar no, argumentando que "tres sesiones mejorarían nuestras condiciones" y permitirían llegar a "horarios más razonables".
Por su parte, Luis Coll, representante de Seu-Xerea-Mercat, ha defendido que el estudio difundido para argumentar el no a la tercera sesión "no había coacción", sino un "análisis de nuestra realidad". Los votos en contra se han concentrado en sectores que ven la tercera sesión como una limitación de su espacio vital.
El concejal Santiago Ballester también ha intervenido, recordando que había leído el estudio y mostrando su desagrado por las críticas al trabajo de la JCF. Ha apelado al "parlamento fallero" y ha considerado que "no hay mejor sitio que la asamblea" para tomar una decisión tan importante, calificando a los presidentes como el "mejor referéndum".
La votación a mano alzada, tras descartarse la petición de urna, ha confirmado la decisión: el 21 de septiembre se determinará si hay un cambio sustancial en la Ofrenda, un evento que sigue creciendo en magnitud.




