Los asistentes han mostrado su rechazo a este nuevo modelo de gestión, argumentando que la mercantilización de la protección animal es incompatible con el bienestar de las especies. La protesta, impulsada por la Coordinadora Animalista de la Comunidad Valenciana, ha puesto el foco en la necesidad de priorizar la gestión ética por encima del coste económico en las licitaciones públicas.
El pasado 12 de junio, la gestión del servicio de recogida, acogida y adopción de animales abandonados cambió de manos. Tras más de veinticinco años bajo la responsabilidad de entidades de protección animal, el servicio pasó a ser gestionado por una UTE formada por tres empresas dedicadas, entre otras actividades, al exterminio de plagas.
Durante la concentración, los manifestantes han portado camisetas rojas y han exhibido lemas como 'no son plagas, son fauna urbana' o 'la vida de un animal no tiene precio'. Los convocantes han exigido a las administraciones que apuesten por la creación de refugios mancomunados con gestión ética y que realicen inspecciones periódicas para garantizar que se cumple el bienestar animal.




