La instalación, que abrió sus puertas el pasado 21 de junio, ha tenido que suspender su servicio solo quince días después del inicio de la temporada. Según ha informado la Associació Veïnal de Natzaret, la presencia constante de palomas, gaviotas y tórtolas ha convertido el recinto en un espacio habitable para estas especies, lo que ha derivado en una infección continuada del agua.
Los usuarios han criticado la falta de información oficial sobre el cierre y las actuaciones previstas para la reapertura. Además de la piscina principal, el cierre afecta también a una piscina pequeña, lo que impide que muchos vecinos puedan practicar deporte o disfrutar de este servicio público durante el verano.
La entidad vecinal ha aprovechado la situación para denunciar que las mejoras realizadas el año pasado han sido insuficientes. Entre las carencias señaladas, destacan un suelo demasiado resbaladizo, zonas de sombra poco eficaces y la ausencia de una escalera adecuada para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida.
Ante esta situación, los vecinos reclaman al Ayuntamiento de València una intervención integral que incluya un tratamiento urgente contra las aves invasoras y un planteamiento serio para la construcción de unas instalaciones dignas y saludables a largo plazo.




