Según el informe publicado por la entidad, el despliegue de estas infraestructuras avanza con mucha lentitud en comparación con el ritmo del calentamiento global. La organización advierte que, ante la llegada de nuevas olas de calor, la falta de espacios adecuados incrementa la vulnerabilidad de colectivos como la infancia, las personas mayores y los pacientes con enfermedades crónicas.
Greenpeace subraya que no es suficiente con etiquetar un lugar como refugio climático. Para ser considerado como tal, el espacio debe garantizar el acceso gratuito, una identificación clara, horarios amplios que cubran las horas de mayor calor, zonas de descanso y disponibilidad de agua potable para la hidratación.
En el caso de la Comunitat Valenciana, el informe señala que València es la única capital que cuenta con estos recursos, aunque todos son de interior y mantienen sus horarios habituales. Asimismo, la entidad critica que, aunque la Generalitat Valenciana ha impulsado una red propia, solo seis municipios que no son capitales participan actualmente en ella.




