El riesgo de incendios forestales en la Comunitat Valenciana no finaliza con la canícula, el periodo tradicionalmente asociado a las temperaturas más altas. Las cifras históricas recopiladas por la Generalitat Valenciana indican que, a partir del 15 de agosto, se han quemado más de 50.000 hectáreas en el siglo XXI. En concreto, 53.100 hectáreas en los últimos 26 años, cifra que representa el 37% del total de más de 141.000 hectáreas calcinadas durante las campañas de verano.
Uno de los ejemplos más graves de incendios ocurridos después del puente de agosto es el de Bejís en 2022, que comenzó el 15 de agosto a causa de un rayo latente y acabó devorando 19.500 hectáreas. Este incendio fue el más grave registrado a partir de esa fecha, muy por delante de otros como el de la Vall d'Ebo, que también superó las 10.000 hectáreas, iniciado por una tormenta eléctrica.
Aunque la extensión de los fuegos posteriores al 15 de agosto ha sido generalmente menor, casos como el de Montitxelvo (2.077 hectáreas quemadas en noviembre) o los incendios de La Solana en 2010 (más de mil hectáreas) ponen de manifiesto cómo el cambio climático puede desestacionalizar la época de incendios. Ese año, 5.400 hectáreas se quemaron a partir del 15 de agosto.
Históricamente, el porcentaje de terreno calcinado a partir del 15 de agosto ha sido significativo. En el año 2000, se quemaron 4.978 hectáreas de las 6.154 totales, con incendios destacados en Planes (623) y Xàbia (372). En 2001, fueron 3.599 hectáreas de las 4.569 totales, y en 2007, 5.700 hectáreas a partir de la segunda quincena de agosto.
En lo que va de verano, los incendios de la Vall d'Uixó (casi 9.500 hectáreas, incluido un 12% de la Serra d'Espadà) y Tírig (800 hectáreas) han sido los más alarmantes. Con temperaturas todavía altas, actividades turísticas y festivas, y la posibilidad de tormentas, la campaña de fuegos no se considera acabada, como evidencian los constantes avisos del 112.




