El cambio climático amenaza la C. Valenciana: de calor extremo a lluvias torrenciales

El verano más caluroso registra récords de calor e incendios, mientras se auguran lluvias torrenciales para el otoño.

Imagen genérica del cambio climático en la costa valenciana, con nubes de tormenta y sol.
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Imagen genérica del cambio climático en la costa valenciana, con nubes de tormenta y sol.

El verano de 2026 se confirma como el más caluroso registrado, con cuatro olas de calor y 21 noches tropicales en Valencia, elevando el riesgo de mortalidad e incendios forestales.

El verano de 2026 será recordado como un estío "muy cálido", el más caluroso hasta la fecha según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). La anomalía térmica del binomio junio-julio supera los tres grados. La Comunitat Valenciana ha vivido cuatro olas de calor y seis episodios cálidos, con máximas de 44,8 grados en Carcaixent y hasta 21 noches tórridas en Valencia ciudad. Estas altas temperaturas persistentes incrementan el riesgo de mortalidad, con más de 310 fallecimientos estimados, y el riesgo de incendios forestales.
La transición hacia el otoño trae consigo la previsión de lluvias torrenciales, conocidas como DANA (Depresión Aislada en Niveles Altos), un fenómeno explosivo que ya provocó cuatro avisos de nivel rojo el pasado año.
La masa forestal valenciana se ha enfrentado a dos grandes incendios forestales: el de la Vall d’Uixó, que consumió 9.600 hectáreas, y el de Tírig, con cerca de un millar de hectáreas. Otros incendios en Soneja y la sierra Calderona (Segorbe y Gátova) también han afectado el territorio.
A pesar de la mejor situación de verdor en primavera, la falta de lluvias desde mayo ha secado la vegetación, convirtiendo el monte en un "polvorín". El suelo comenzó agosto con una humedad por debajo del 10%.
El impacto para la salud es significativo. Junio y julio han sido los meses más letales por calor desde 2015, con 62 y 234 fallecimientos respectivamente. Las altas temperaturas nocturnas, con más de veinte noches tórridas en Valencia, dificultan el descanso y agravan la situación.
La temperatura del mar Mediterráneo se mantiene tres grados por encima de lo habitual, superando los 29 grados en algunos puntos, un factor que potencia las precipitaciones explosivas. Aunque septiembre puede enfriar superficialmente el mar, el calor acumulado en capas profundas mantiene el riesgo.
El cambio climático está alterando el clima mediterráneo, siendo un 20% más rápido que en el resto del planeta. La combinación de fenómenos climáticos extremos, como el calor y las lluvias torrenciales, multiplica su impacto, cobrándose vidas de forma más silenciosa o explosiva.