La decisión de evacuar Catí y la urbanización de l'Avellà, donde se encuentra un balneario y la ermita de la Mare de Déu de l'Avellà, se ha tomado por la proximidad del fuego y la presencia de humo en el casco urbano. La presidenta de la Diputación, Marta Barrachina, ha indicado la necesidad de seguir las indicaciones de los servicios de emergencias ante la situación.
Los vecinos han sido dirigidos hacia Xert, que ha acogido a 32 personas en su polideportivo, habilitado como albergue provisional con el apoyo de la Cruz Roja. La Guardia Civil ha ayudado en el traslado de personas con movilidad reducida a Morella.
La población de Catí se ha visto incrementada estos días por la proximidad de las fiestas mayores, con más de 900 personas presentes en el municipio, unas 200 más que su población censada. Muchos de estos visitantes son hijos y nietos del pueblo que regresan durante el verano.
El fuego, que se ha descontrolado tras saltar un desvío, ha llegado a unas granjas situadas en las afueras del pueblo. Los vecinos expresan preocupación por el estado de parajes como la Bassa de les Ortigues, un espacio de alto valor ecológico y paisajístico. También se ha priorizado el traslado de animales de las explotaciones ganaderas.




