La actuación ha permitido actuar sobre el deterioro acumulado que afectaba a diferentes elementos del inmueble, recuperar sus condiciones constructivas y preservar sus valores históricos y arquitectónicos. Entre las principales patologías detectadas destacaban las filtraciones procedentes de la cubierta, que habían provocado importantes manchas de humedad, desprendimientos de revestimientos y daños en las pinturas de las paredes y las bóvedas.
Se habían identificado grietas en la fachada, los arcos y diferentes puntos del interior. En el alzado sur, varias fisuras descendían desde la parte superior del edificio y llegaban a afectar las jambas de piedra situadas sobre la puerta de acceso y la ventana del coro. La bóveda del coro presentaba fisuras y deformaciones importantes, con un riesgo inminente de derrumbe, agravado por una antigua capa de hormigón que había incrementado su peso.
La intervención ha incluido el desmontaje cuidadoso de la cubierta, la selección y reutilización de las tejas en buen estado, y la revisión de la estructura de madera. Las vigas deterioradas se han reparado o sustituido, y se ha instalado un nuevo sistema de impermeabilización. También se han colocado tirantes metálicos para contrarrestar los empujes de las bóvedas, se han reparado las fisuras de los muros con mortero de cal y varillas de fibra de vidrio, y se han reforzado las jambas dañadas.
La actuación ha abarcado también las bóvedas, el coro, los muros y el antiguo hospicio anexo, abordando de manera conjunta las diferentes patologías. La restauración se ha llevado a cabo siguiendo criterios de conservación patrimonial, respetando la autenticidad del monumento y preservando su imagen histórica, con el uso de materiales compatibles como la madera, la cerámica y el mortero de cal.
Con esta actuación, Culla refuerza su compromiso con la protección y recuperación del patrimonio arquitectónico local y contribuye a preservar la ermita de Sant Cristòfol para las generaciones futuras.




