La monitorización de parámetros del agua es clave para conocer la evolución de las condiciones de una instalación y detectar rápidamente cualquier anomalía. En edificios con redes complejas, disponer de datos registrados de forma continua facilita el seguimiento, ayuda a interpretar cambios y aporta información valiosa para el mantenimiento.
La normativa, como el Real Decreto 487/2022 y su modificación por el Real Decreto 614/2024, contempla el control de diversos parámetros físico-químicos, permitiendo para algunos de ellos el uso de sistemas de lectura automática en continuo. El interés de estos sistemas radica en la posibilidad de analizar una serie de datos junto con otros controles de la instalación.
Parámetros como el pH, la temperatura y la turbidez pueden ser monitorizados de forma continua. La temperatura, por ejemplo, permite seguir las condiciones de funcionamiento, especialmente en instalaciones de agua caliente sanitaria. El pH es crucial cuando su eficacia depende del desinfectante, y la turbidez aporta una referencia adicional sobre la calidad del agua. La conductividad también se incluye en los controles establecidos para ciertas instalaciones.
La selección de los parámetros a medir debe responder a las características específicas de la instalación, al tratamiento aplicado y a los objetivos del programa de control, no a un listado genérico. La monitorización continua aporta registros frecuentes que permiten observar cambios que podrían pasar desapercibidos entre mediciones puntuales, ofreciendo un contexto más amplio para analizar posibles incidencias o tendencias.
Para garantizar la fiabilidad de la información, los equipos de medida requieren mantenimiento y calibración periódica, siguiendo los requisitos normativos sobre métodos de análisis e incertidumbre de medida. La continuidad de los registros solo resulta útil si las mediciones son fiables y se interpretan adecuadamente.
La monitorización continua no sustituye a los controles establecidos. Las mediciones automáticas y los análisis de laboratorio proporcionan información complementaria. La integración de estos registros en el sistema de control existente, teniendo en cuenta la ubicación de los puntos de medida en redes complejas, es fundamental para una gestión eficaz del agua.
En edificios de gran complejidad, como los hospitales, o en instalaciones con redes de agua que requieren un seguimiento específico, la definición de los puntos de control y la selección de los sensores deben responder a una necesidad concreta. La monitorización debe integrarse en el programa de mantenimiento y tratamiento, ayudando a decidir revisiones de equipos o ajustes en los procesos.
Un sistema de monitorización eficaz requiere definir previamente los parámetros a seguir, la frecuencia, los puntos de medida y los procedimientos de actuación ante desviaciones. No debe confundirse con un diagnóstico automático; la interpretación de los datos, especialmente en prevención de Legionella u otros microorganismos, debe complementar las medidas de mantenimiento, tratamiento y limpieza.
La utilidad de la monitorización continua depende de la correcta definición de los puntos de medida, la fiabilidad de los equipos y la integración de la información en los procedimientos de control y mantenimiento. Para valorar qué parámetros monitorizar o cómo integrar los registros en el control de una instalación, Alcora ofrece estudios personalizados del sistema y las necesidades concretas.




