En el texto, la CRUE se reafirma en su “compromiso firme e irrenunciable con la universidad española y con el fortalecimiento permanente del Sistema Universitario Español”. Fundamentan sus actuaciones “en la planificación estratégica y en un conjunto de principios que trascienden las coyunturas políticas, orientando una acción continuada en defensa de los intereses comunes de las universidades y de su contribución al progreso de la sociedad. Desde esta convicción, permanecemos vigilantes y comprometidos ante los desafíos presentes y futuros que afectan al ámbito universitario”.
La Junta Rectora explica que el pasado mes de mayo asumió la responsabilidad de liderar CRUE “con la voluntad de impulsar diez grandes compromisos estratégicos que proponemos a las fuerzas políticas que concurran a las próximas elecciones generales. Nuestro propósito es favorecer la construcción de una auténtica política de Estado para las universidades, basada en el consenso, la estabilidad y la visión de largo plazo”.
Esta propuesta parte de una convicción fundamental: las universidades constituyen una infraestructura estratégica y un activo esencial para el desarrollo económico, social, científico y cultural de nuestro país. En consecuencia, resulta imprescindible que todas las administraciones públicas se comprometan con el impulso de las siguientes prioridades que se resumen en el siguiente decálogo:
El futuro de España, al igual que el de las sociedades más avanzadas, depende de su capacidad para generar conocimiento, formar talento e impulsar la innovación. Por ello, desde CRUE “reiteramos la necesidad de situar al Sistema Universitario Español entre las prioridades estratégicas de la acción pública. Nuestro compromiso con este objetivo es firme y continuaremos trabajando con determinación, responsabilidad y espíritu de colaboración para fortalecer una universidad pública al servicio de la sociedad y del progreso colectivo”.




