La celebración comenzó con un almuerzo popular y la competición del tradicional palo enjabonado para conseguir el jamón. Mientras tanto, los vecinos refrescaban a la multitud con mangueras de agua, creando el ambiente festivo previo al evento principal.
A las 12:00 horas, una carcasa pirotécnica anunció el inicio de la batalla. Este año, se utilizaron más de 150.000 kilos de tomate, 30.000 más que el año anterior, procedentes de San Benito (Badajoz). Estos tomates, cultivados exclusivamente para la ocasión y con una piel blanda, requerían que los participantes los aplastaran antes de lanzarlos.
Siete camiones recorrieron lentamente la calle San Luis, repartiendo tomate desde arriba a una audiencia diversa de vecinos y turistas internacionales. Muchos participantes llevaban gafas de buceo, gorros y disfraces improvisados para protegerse y disfrutar de la fiesta.
“"Esperamos resolverlo pronto."
La alcaldesa, Virginia Sanz, indicó que la fiesta sufrió una interrupción breve por un incidente con gas pimienta, sin que hubiera heridos graves. Una de las anécdotas fue la participación de Esperanza, una vecina de 72 años, en medio del zumo de tomate.
A las 13:00 horas, una segunda carcasa señaló el final de los lanzamientos. Después, brigadas de limpieza, con la ayuda de los asistentes y los vecinos desde los balcones, comenzaron la tarea de limpiar las calles y las fachadas de Buñol.




