El fuego, que ya ha calcinado 423 hectáreas y presenta un perímetro de 11,4 kilómetros, se originó el jueves sobre las nueve de la noche por la caída de un rayo, según han confirmado fuentes del Seprona. Muchos vecinos de Gátova oyeron el impacto "como si hubiera caído una bomba".
La situación se complicó el viernes por la tarde. Tras una mañana en la que los medios aéreos pudieron empezar a trabajar, a las dos y media de la tarde se declaró la Situación 2 del Plan de Incendios Forestales, lo que permitió activar la Unidad Militar de Emergencias (UME) como apoyo terrestre. Poco después, a las 17:20 horas, se decretó la evacuación del municipio de Gátova debido a la cercanía de las llamas y un cambio en la dirección del viento.
Los efectivos sobre el terreno, entre 250 y 280 según el director operativo, José Melitón, trabajan en un terreno escarpado y con condiciones desfavorables. Las principales preocupaciones se centraban en unos riscos inaccesibles, un barranco encendido hacia el pico del Águila y la cola del fuego cercana a Segorbe, donde se había producido un rebrote "serio" el viernes por la mañana. El director operativo afirmaba que el incendio se encontraba fuera de control, con dos frentes activos.
Los vecinos evacuados de Gátova fueron trasladados al polideportivo de Bétera, gestionado por la Cruz Roja. El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, explicó que, a pesar de que el fuego estaba siendo controlado, un cambio en la situación obligó a lanzar la alerta de evacuación.
Las condiciones meteorológicas, aunque mejoraron ligeramente por la mañana, siguieron siendo desfavorables a lo largo de la jornada. En Gátova se registraban 27 grados con un 64% de humedad y rachas de viento del este-noreste a 32 km/h, mientras que en Segorbe las temperaturas eran más elevadas, alcanzando los 29 grados con vientos del sureste a 24 km/h.




