La superficie calcinada por el incendio forestal en la Serra Calderona se ha multiplicado casi por cinco en solo 24 horas, pasando de 130 a 633 hectáreas. El fuego, que se inició el jueves por la noche presuntamente por la caída de un rayo, ha obligado a mantener la evacuación del municipio de Gátova.
El conseller de Emergencias, Juan Carlos Valderrama, ha informado que la nueva extensión, con un perímetro de 15 kilómetros, fue medida el viernes por la noche con drones. Valderrama ha agradecido la colaboración de todas las administraciones y la dedicación de los profesionales para defender el paraje natural.
En las tareas de extinción trabajan 25 medios aéreos, 14 de ellos de la Comunitat Valenciana, y un dispositivo terrestre de aproximadamente 350 efectivos. Estos incluyen personal de la Unidad Militar de Emergencias, bomberos forestales de la Generalitat Valenciana, consorcios provinciales de Castellón y Valencia, así como agentes medioambientales y policía.
La evacuación de Gátova, que se produjo el viernes por la tarde, se mantiene por precaución. Actualmente, 37 personas y 10 mascotas están alojadas en el polideportivo de Bétera, mientras que 9 personas dependientes y sus acompañantes han sido trasladadas a la residencia de Carlet.
El conseller ha indicado que se prefiere esperar a una situación más favorable para el regreso de los vecinos y ha convocado una nueva reunión de coordinación para las 18:00 horas. Ha evitado valorar si son optimistas o pesimistas ante la evolución del fuego, destacando la importancia de las horas centrales del día por las condiciones meteorológicas cambiantes.
Raúl Gil, director del Puesto de Mando Avanzado del Consorcio Provincial de Bomberos de Castellón, ha señalado la complejidad de la vegetación en la zona y la vulnerabilidad del terreno, especialmente durante las horas centrales del día. Ha confirmado que el trabajo nocturno ha sido tranquilo, con alta humedad, pero que el fuego continúa activo y es necesario consolidar los trabajos de extinción.
Gil ha insistido en que el fuego no está controlado, con zonas negras y verdes aún calientes. La preocupación global es alta, especialmente por evitar que el fuego salte la carretera de Gátova a Altura (CV-25), una línea de contención fundamental hacia una masa forestal más importante.




