El acoso escolar continúa siendo un problema grave en los centros educativos, con consecuencias negativas para todas las personas implicadas. En este contexto, el programa A-Judo, integrado en las clases de Educación Física, ha logrado mejorar aspectos como la empatía, el razonamiento moral, el control de impulsos y la motivación hacia esta asignatura, además de reducir las conductas de acoso.
Según explica Carlos Montero Carretero, investigador del Centro de Investigación del Deporte (CID UMH) y líder del programa, los centros educativos tienen una función socializadora importante. Capacidades psicológicas como la empatía, el control de impulsos, la resiliencia y el razonamiento moral influyen directamente en la prevención del bullying.
El programa utiliza el judo como herramienta educativa, aprovechando su filosofía original de desarrollo del respeto, la responsabilidad y la ayuda mutua. La investigadora Alba Roldán destaca que cada sesión abordaba un objetivo psicosocial concreto, combinando actividades prácticas de judo con reflexiones guiadas sobre la convivencia y la prevención del acoso.
El estudio, publicado en la revista Physical Education and Sport Pedagogy, incluyó a 415 estudiantes de entre 10 y 15 años de siete centros educativos públicos de la provincia de Alicante. Los resultados mostraron que los participantes en A-Judo redujeron las conductas de acoso, justificaron menos comportamientos agresivos, mejoraron su empatía y evolucionaron favorablemente en el control de impulsos.
Eduardo Cervelló, también firmante del estudio, señala que este tipo de programas pueden contribuir a crear entornos escolares más seguros e inclusivos, y recomienda su implementación durante varios cursos académicos. La investigadora Paula Alfonso Asencio está desarrollando una tesis doctoral para mejorar y facilitar la implantación de A-Judo, que también se difunde a través de las redes sociales del programa.




