La actuación, que pone fin a un problema de más de una década, ha incluido el desmontaje de los sillares de la fachada, que han sido numerados para su posterior recuperación y restauración. Estos elementos se trasladarán al almacén municipal para ser limpiados e incorporados a la fachada del nuevo edificio, manteniendo su configuración original.
El alcalde, Pablo Ruz, acompañado por el vicealcalde Francisco Soler y la tercera teniente de alcalde, Aurora Rodil, ha visitado las obras. Ruz ha destacado que mañana se retirarán los últimos escombros y se asfaltará la zona para permitir la apertura al tráfico. Posteriormente, se realizarán las catas arqueológicas y los estudios geotécnicos necesarios para avanzar en la construcción del nuevo edificio municipal.
El futuro inmueble contará con sótano, planta baja y cuatro alturas, con una superficie construida de 920 metros cuadrados, y albergará oficinas municipales. El presupuesto estimado es de 1,9 millones de euros.
El vicealcalde, Francisco Soler, ha señalado la importancia de llegar a esta fase, y ha explicado que ahora se realizarán las catas para posteriormente licitar la construcción. La tercera teniente de alcalde, Aurora Rodil, ha expresado la satisfacción del gobierno por convertir problemas enquistados en soluciones y ha agradecido el trabajo de los técnicos y la rapidez de la empresa.
Además, se están realizando actuaciones para mejorar el entorno de la plaza, como la reposición de aceras y la mejora de la iluminación con nuevos puntos de luz.




