La Carretillà de Elche: Pólvora y Tradición en una Jaula Segura

La fiesta de la carretillà en Elche evoluciona con nuevas medidas de seguridad y un público joven, manteniendo viva una tradición centenaria.

Imagen genérica de una plaza mediterránea con una gran jaula en el centro, iluminada por farolas al atardecer.
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Imagen genérica de una plaza mediterránea con una gran jaula en el centro, iluminada por farolas al atardecer.

La tradición de la carretillà en Elche, con siglos de historia, se adapta a los nuevos tiempos con medidas de seguridad reforzadas, como una gran jaula en el Hort del Monjo, atrayendo a un público cada vez más joven.

La tradición de la carretillà en Elche, que se remonta siglos atrás, continúa viva a pesar de los intentos de prohibición y los cambios en su celebración. Lo que antes eran batallas en la calle, ahora se desarrolla en una gran jaula en el Hort del Monjo, un recinto cerrado que supuso un cambio rupturista hace una década.
Esta adaptación no ha impedido que la tradición atraiga a gente joven, incluidas mujeres, que desean continuar con la celebración. Los cursos realizados este verano para obtener el permiso de lanzamiento han mostrado la presencia de participantes de unos 23 o 24 años, indicando una renovación de la savia participante.
La reglamentación, los requisitos de seguridad, los permisos y los precios también han evolucionado. La inflación ha afectado al precio de la pólvora, incrementando el coste de las carretillas. Jaime Sánchez, presidente de la Asociación de Carretilleros y Tradiciones de Elche, recomienda a los asociados comprar artefactos a través de su proveedor con descuento y, sobre todo, que elijan productos con el sello de la Unión Europea (CEE). Se han detectado carretillas de baja calidad que suponen un riesgo, recordando los heridos de otros años en la Nit de l’Albà.
Para mejorar la seguridad, el colectivo pide que se utilicen carretillas de 4 paradas, evitando las de 6 o más, y especialmente aquellas que explotaban al final. También se ha solicitado aumentar la altura de la jaula de 6 a 9 metros para evitar que los artefactos salgan del recinto acotado, un problema que ha ocurrido en años anteriores.
La actual infraestructura permite la quema de 150 kilos de masa explosiva, aunque en la práctica se quema más por la rotación de participantes. El año pasado se batió un récord con 167 personas participando en una hora. Actualmente, 400 personas han completado los cursos de formación, y la asociación cuenta con 220 socios, cifras que tienden a aumentar.
Para 2026, Juan Carlos Marco, muy vinculado a Moros y Cristianos, será el Carretillero de Honor, y la Asociación de Vecinos del Raval recibirá el título de socio de honor.