Estudio UMH: Factores familiares y de estilo de vida relacionados con ultraprocesados en niños

Una investigación de la Universidad Miguel Hernández analiza cómo el consumo materno y las condiciones socioeconómicas influyen en la dieta infantil.

Imagen genérica de un niño cogiendo un alimento ultraprocesado.
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Imagen genérica de un niño cogiendo un alimento ultraprocesado.

Un estudio liderado por la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche ha identificado factores familiares y de estilo de vida asociados al consumo de alimentos ultraprocesados en la infancia y adolescencia, según una investigación publicada en BMC Public Health.

Un mayor consumo de alimentos ultraprocesados por parte de la madre durante el embarazo y determinadas condiciones socioeconómicas se asocian con un mayor consumo de estos productos en la infancia y al inicio de la adolescencia. Entre los menores, pasar más tiempo frente a la televisión y realizar menos actividad física también están relacionados con un consumo más elevado. Así lo muestra un estudio de la Unidad de Epidemiología de la Nutrición (EPINUT) de la UMH, realizado en el marco del Proyecto INMA Infancia y Medio Ambiente.
Los alimentos ultraprocesados, definidos como productos industriales que suelen incorporar aditivos, aromas, colorantes u otras sustancias que no aportan valor nutricional (refrescos, aperitivos envasados, bollería industrial, etc.), representaban de media el 25,4 % de los alimentos consumidos diariamente por los niños de 8 años y el 20,2 % a los 12 años. Los productos dulces eran el principal grupo consumido. El estudio analizó 1.565 parejas madre-hijo cuando los menores tenían unos 8 años y 314 cuando tenían aproximadamente 12 años, procedentes de Asturias, Gipuzkoa, Sabadell y Valencia.
Asimismo, se observó que a los 8 años el consumo era más frecuente entre los menores cuyas madres habían consumido más ultraprocesados durante el embarazo y pertenecían a categorías ocupacionales más desfavorecidas. También se asociaba con ser niño y pasar más tiempo viendo la televisión. A los 12 años se mantenían las asociaciones con el consumo materno durante el embarazo y el tiempo frente al televisor, mientras que una mayor actividad física y que la madre tuviera estudios universitarios se correlacionaban con una menor probabilidad de consumir ultraprocesados.
Los autores consideran que estos resultados, que no demuestran causalidad directa sino asociaciones, pueden contribuir al diseño de intervenciones de salud pública. Estas podrían combinar educación nutricional, apoyo a las familias, reducción de las desigualdades socioeconómicas y medidas para disminuir la exposición infantil a la publicidad de alimentos poco saludables.
En el estudio, publicado en BMC Public Health, han participado investigadores de diversas instituciones, incluyendo el Instituto de Investigación Sanitaria y Biomédica de Alicante (ISABIAL) y el Centro de Investigación Biomédica en Red de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), con financiación pública de la Unión Europea y la Generalitat Valenciana.
Información elaborada a partir de la fuente oficial: Universidad Miguel Hernández (UMH) (06/10/2026)