La tecnología permite recrear paisajes naturales, fondos marinos o cielos estrellados a gran formato sobre paredes y techo, acompañados de sonido ambiental. Estas experiencias se adaptan a las necesidades terapéuticas de cada paciente, buscando mejorar su estado de ánimo durante el ingreso.
A diferencia de los dispositivos de realidad virtual convencionales, esta tecnología no requiere el uso de gafas. Esto facilita que tanto los pacientes como los profesionales puedan compartir la vivencia durante las sesiones terapéuticas, fomentando la interacción y el vínculo asistencial.
Esta iniciativa se enmarca dentro de las actuaciones de humanización del hospital para crear espacios más amables. En salud mental, las experiencias inmersivas pueden complementar intervenciones para la relajación, reducir el estrés y la ansiedad, y ayudar en la regulación emocional. La tecnología ya se utiliza en más de cien centros sanitarios y cuenta con estudios que avalan sus beneficios clínicos.
El recurso permite desarrollar contenidos personalizados según los objetivos establecidos por los profesionales para cada paciente. De este modo, se amplían los recursos de la Unidad de Hospitalización de Salud Mental y se refuerzan las iniciativas para mejorar la atención y la experiencia hospitalaria.




